Ensayo - La Mala Educacion - Alejandro Varderi - Revista Virtual De Cultura Iberoamericana - ISSN 1540-286X
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        Memoria y Realidad en Esta Maldita Lujuria de Antonio Brailovsky    

       La íntima relación de la escritura con la muerte y la vida salta a la vista en el umbral de la novela de Antonio Brailovsky, Esta Maldita Lujuria.(1) Desde el epígrafe, Scherezada nos dice: "Conozco una historia que te contaré al instante." Pese a que la función del epígrafe es establecer la medida en la que se ha de leer la narración que se desarrollará a continuación, a simple vista estas palabras no parecen guardar relación alguna con el texto. Mientras que Scherezada está intentando salvar su vida mediante la narración, Ambrosio de Lara, nuestro protagonista, no está en peligro de muerte. Sin embargo, sí se encuentra en peligro de extinción, de perderse en el anónimo de la masa, y será a través de una narración en forma de carta que intentará no morir.

            En el artículo "¿Qué es un Autor?",(2) publicado en 1969, Foucault trata entre otras cosas, el tema de la relación de la escritura con la muerte. No sería sorpresa descubrir que Brailovsky haya tenido al francés en mente al colocar las palabras de Scherezada en la portada de su novela. Foucault contrasta la función de la literatura antigua con la de la moderna en relación a la muerte. En la literatura de los griegos, el héroe percibía su inmortalidad en la memoria de su pueblo, y el narrador evita la muerte a través de la narración. Como ejemplo de este último caso, Foucault cita a Scherezada. En contraste, la literatura moderna, la crítica, "mata" el autor para que su ausencia de mayor objetividad a lo narrado.

            En la época moderna, la función del narrados se ha desdoblado en dos. Una de ellas tiene poder arbitrario y absoluto sobre la verdad, mientras que el otro maneja ficciones. Al primero lo llamamos historiador, y al segundo, poeta o escritor. Con rigurosidad científica se han mantenido separadas estas dos funciones, y en los momentos en que se truncan, se aclara rápidamente si es la voz del historiador o del poeta la que se escucha, para así poder juzgar la "veracidad" de la narración.

            En la actualidad, críticos como Roland Barthes y Hayden White han cuestionado la verdad transmitida a partir de la narración histórica. Según ellos, el historiador es intérprete de hechos tal como lo es el novelista .(3) El novelista transmite la memoria del pueblo del mismo modo que lo hace el historiador. En ambos casos existe el interés subjetivo del narrador, por editar y presentar los hechos. La verdad que transmite el novelista puede ser tan verdadera como la del historiador.

            Cualquiera sea el caso, el novelista ha encontrado la forma de vindicar su derecho de ser el guardián de la memoria del pueblo, burlandose de su colega, el historiador. Ya en Cervantes vemos como la historia de Don Quijote de la Mancha ha sido recogida de los anales de la Mancha, como así también de dudosas fuentes arábigas. Así, con ironía sutil, Cervantes burlaba los esfuerzos de la historia por construir "la verdad". Al fin y al cabo, las fuentes no son divinas sino humanas, sujetas a errores, omisiones, opiniones y a todo lo que conforma nuestra condición humana.

            Todas estas consideraciones que hemos tocado arriba aparecen fijadas en la novela de Antonio Brailovsky, Esta Maldita Lujuria, novela en la que el autor hace de la historia una ficción a partir del momento en que se burla de ella tomando la forma de una de las herramientas favoritas del historiador: la carta.

            La novela es una carta de un armero de la villa de Carmen de Patagones, localizada en la Patagonia Argentina. La carta está dirigida al Señor Virrey y firmada por Ambrosio de Lara el 24 de Mayo de 1810, fecha decisiva para la historia Argentina en cuanto a que al día siguiente se despojará al Virrey de sus poderes y se creará una junta, primero encabezada por el ex-virrey Cisneros, y después por Cornelio Saavedra. Este es el primer paso en dirección a la independencia. Es de notar que la fecha se desconoce hasta el final de la novela, pues es justamente con la fecha que Brailovsky cierra su obra.

            El armero comienza su carta de la siguiente manera:

"La culpa, señor Virrey, la tiene esta maldita lujuria, que dicen aparece en los ardores del trópico, allí donde el sol cae con tanta fuerza que los árboles gigantes comienzan a arder, al igual que los hombres. Pero no es cierto, señor Virrey, que la lujuria no está en el clima sino en nosotros, y es por eso que los hombres buscan, sin confesarlo, la Ciudad de los Césares."

            Mediante estas primeras líneas, Brailovsky presenta el tono y el tema de la novela. La fuerza del lenguaje con la que el narrador se expresa al hablar de la raíz de todos los males, que en este relato no es el orgullo sino la lujuria, lleva toda la frustración de un "yo" muy personal. El narrador esta comprometido con su tema desde sus primeras palabras, mientras que el tema está expresado en la segunda oración citada. En primera instancia se trata de cómo la lujuria lleva a los hombres a crear mundos que no existen. En segundo lugar, el narrador se propone a reinterpretar y a reescribir la historia: no es el clima y la vegetación lo que incita a la lujuria sino el mal que reina en el corazón de los hombres.

            Una vez enunciado el tema comienzan las contradicciones. El narrador concede en el segundo párrafo que "el fuego de la carne es más fuerte en América", que el hombre fue hecho por mitades, la parte superior correspondiéndole a Dios y la parte inferior al Demonio, que en America la presencia del Demonio es mucho más fuerte que en España.(4)

            La Patagonia, a los ojos de Ambrosio de Lara, se sale de los marcos que encuadran la normalidad.(5) La normalidad se mide, para el armero, en relación a su tierra natal, con sus pequeños pueblos, iglesias, plazas, jardines. La inmensidad de la Patagonia, el tamaño de los animales, la vegetación exhuberante del norte, todo esto se confabula para aterrar y fascinar al narrador.

            Por otro lado, la misma desolación del paisaje patagónico, el viento que sopla incesantemente, la huerta que no crece, crean una atmósfera infernal. En consecuencia, América es tierra del Demonio por dos razones opuestas: por un lado, a raíz de la exhuberancia del paisaje, y por el otro por el hecho de que no se deja subjugar al cultivo manual, es decir, que no es capaz de producir(6).

            Este esquema bipolar es el elemento dominante en la novela. Se presenta, como hemos visto arriba, en la indicación de Ambrosio de Lara de que la lujuria es una condición humana y no el resultado de la influencia de América, palabras que contradice inmediatamente después. Aparece en la doble naturaleza del Demonio americano: por un lado exhuberante, por el otro incapaz de producir. Esto se repite en forma más concreta en las relaciones sexuales de los hombres que no logran realizarse.

            El deseo sexual de los hombres no hace más que frustrarse ante la impotencia que siente frente al mundo americano. Brailovsky narra estos acontecimientos no en tono trágico como quizás lo hiciera una novela histórica tradicional, sino haciendo hincapié en el elemento cómico que se desprende de lo corpóreo, tan característico del género descrito por Bakhtin. El primer ejemplo que da Ambrosio de Lara es el del arribo de Magallanes. Las mujeres eran gigantes "cuyas tetas colgantes tenían más de un pie de longitud que miraban desde arriba a esos hombres que venían de tan lejos". Los hombres de Magallanes se van frustrados porque no se atreven a hacerles el amor. Más adelante Ambrosio de Lara contará la historia de Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, quien tenía el problema inverso: su miembro era tan pequeño que las mujeres se reían de él. Disgustado, encuentra una solución a través de una bruja india. La bruja le entrega una piedra para frotarse el miembro, advirtiendole que no lo haga demasiado seguido. Alvar Nuñez, que no entiende lo que la bruja dice, se lleva la piedra y la frota repetidas veces sobre su miembro. El resultado es que éste se vuelve tan grande que las mujeres le huyen aterrorizadas. Esta frustración sexual es el punto de vista a traves del cual Ambrosio de Lara analiza sus experiencias y las de los demás.

            A la comedia y a la distorción Brailovsky agrega la intertextualidad. Según Ambrosio de Lara, el amor de Dante por Beatriz en un amor carnal, el cual no llega a consumarse a causa de la muerte prematura de Beatriz - otro caso de sexualidad frustrada. Dante decide entonces buscarla en el reino del más alla:

"Dante quiso ir a buscarla directamente al cielo, pero el fantasma lo convenció de buscar primero en el infierno, habida cuenta de que en su larga experiencia de muerto habia visto a demasiadas muchachas con dulces caritas de ingénuas que, sin que se supiera por qué, habían ido a parar al asador." (17)

            Finalmente Dante encuentra a Beatriz, que "estaba cubierta por una túnica traslúcida que realzaba el palpitar de sus pechos enormes". Dante la abraza pero ésta se desvanece. Una vez más se reitera el tema de deseo y sexualidad frustrada. El punto de vista del narrador se hace explícito al concluir: "Y así nos pasó a nosotros, señor Virrey, con las ilusiones que trajimos a esta lejanísima Patagonia" (18).

            En una escena brutal se presenta la violación de una niña india, comprada por Viedma, el Capitán, a la abuela de la niña. Todos los hombres de la expedición la utilizan para satisfacer sus deseos y al llegar el turno de Ambrosio de Lara, ella ya no es más que "un latido húmedo y sangrante" (86). Esto no impide que él también la disfrute sexualmente.

            La violación de la india es paralela a la violación de América. Los hombres que vinieron a estas tierras no venían con el fin de poblar. Eran aventureros cuyo único objetivo era hacerse ricos y volverse a España. El caso de Ambrosio de Lara es el del pobre con afán de hacerse rico, como él mismo afirma,

Por eso, dígaselo ustéd al Rey, que yo le he allanado el camino hacia los Césares, así su Majestad me colma de honores y de riquezas, o aún me hace noble y así me tocan tierras en el lugar que se las pedí a Jorge Astraudi y el me las dio en la Patagonia. (117)

            El tema de desilución se centra en la mitológica Ciudad de los Césares. En ella se desarrolla el mito de América como paraíso terrenal. A veces la Ciudad de los Césares son dos, separadas por un rio: una es blanca y la otra es india, pero Ambrosio de Lara parece convencido de que hay una sola. Esta ciudad tiene las murallas de plata, las tejas de oro, los hombres, que a veces son blancos, viven eternamente, no hay guerra, no trabajan, tienen muchísimas mujeres que comparten y disfrutan el día entero mediante cierto brebaje que les da fuerzas. En fin, la Ciudad de los Césares representa los deseos de los conquistadores españoles, quienes demuestran no tener ningun interés en unirse a los habitantes de la Ciudad de los Césares para convivir con ellos. Simplemente buscan despojarlos de su riqueza y destruírlos.

            Queda claro que al ubicar su novela en el siglo XIX, Brailovsky eligió para ella la forma que más autoridad conllevase en esa epoca. Al elegir la forma de la carta, Brailovsky le está dando toda la fuerza sancionada por la realidad histórica del momento, una realidad histórica que él se encargará de desformar desde la primera página de su relato, ya sea a partir de los hechos fantásticos que el armero narra como reales, como por las aspiraciones personales del mismo, pues éste no desea otra cosa que congraciarse con el Virrey y el rey a fin de ser su guia en la villa de Carmen de Patagones, y así adquirir honores y riqueza.

            El armero, Ambrosio de Lara, tiene mucho en comun con el Pícaro.(7) Ambos relatan un momento pasado en forma confesional. No hay esfuerzo por lograr objetividad en la descripción de los eventos, ya que los mismos se ven desde la perspectiva del narrador/confesor. El Yo es autobiográfico y los eventos que transcurren reflejan las actitudes del narrador. Ambos son de origen humilde y deben aprender a ganarse la vida, y por esto se encuentran desprotegidos. En consecuencia, ambos deben encontrar la forma de congraciarse con la autoridad. Todo esto afecta la presentación del narrador.

            No se trata simplemente de copiar la forma de una fuente tan utilizada por los historiadores, sino más bien de parodiar. Elzbieta Sklodowska (8) encuentra que la fuerza de la novela hispanoamericana se desprende de dos características de la misma: en primer lugar, el hecho de que abarca la tradición, y segundo, de la "renovación desafiante" que los nuevos novelistas han dado a esa tradición. "La transgresión paródica del modelo mimético," continúa, "aparece en la narrativa vanguardista en forma sumamente vistosa, casi siempre acompañada de una burla irreverente y enmarcada por un comentario metaliterario que no deja lugar a dudas en cuanto a la intención del autor."(20) Esta burla aparece en las opiniones del armero que busca suplantar la "historia oficial" con su versión. Con respeto y humildad, el armero se dirige al Virrey de la siguiente manera: "Escuche usted, señor Virrey, que la verdad está en las voces de los comunes, que no pretenden títulos ni honores, sino solamente que los hechos se sepan." (11) La voz de Ambrosio de Lara será voz de los comunes pero no por eso es menos desinteresada.

            Sin embargo, "la verdad oficial", es decir, la historia, se encuentra muchas veces en los escritos de los hombres importantes, aquellos que tienen honores y títulos, pues estos son los que han logrado establecer su presencia a través del peso de su nombre. A diferencia de los comunes, que se valen de la carta para expresar su existencia, los que tienen título y honores no necesitan carta de presentación. La carta de Ambrosio de Lara es un monólogo, y no obtendrá respuesta. Poco sabe el armero que el Virrey ya no es, y que los eventos de Mayo de 1810 asegurarán que la carta caiga en el vacío, que la afirmación de su existencia será en vano.

            Hemos dicho que Ambrosio de Lara no tiene interés en ser rigurosamente científico y objetivo en su carta al Virrey. Es decir, no busca desaparecer tras sus palabras como lo haría un historiador, un crítico o un científico. Estos últimos aceptan tácitamente la ficción de que lo que están exponiendo es la verdad, y ésta no debe ser diluída por las opiniones personales. Sin embargo los textos que exponen no dejan de ser opiniones personales aunque el "yo" del autor no esté explícito. Si Ambrosio de Lara utilizara este método su "yo" personal perdería sentido, pues desde su punto de vista no lograría separarlo de los demás. Sin texto, Ambrosio de Lara es anónimo. Es a través de esta carta que Ambrosio de Lara intenta salir del anonimato para hacerse visible a los ojos del Virrey.

            A simple vista parecería que la función de la fecha es la de demostrar el aislamiento y la irrelevancia de los hechos narrados en la carta a la luz de los eventos de mayo de 1810. El resultado es un anticlimax que da lugar al desconcierto del lector. Habiendo tantas cosas importantes ocurriendo en Buenos Aires, parece uno estar perdiendo el tiempo leyendo sobre leyendas fantásticas y los sufrimientos de unos pocos hombres en el desierto Patagónico. Sin embargo, una lectura más detenida de la novela demuestra que la importancia del momento histórico en que supuestamente el armero escribe su carta no tiene otra función más que la de establecer un paralelo entre lo que está relatando el armero y lo que está ocurriendo en Buenos Aires. Son las mismas ilusiones y desiluciones, es decir, es la misma lujuria la que acosa a los habitantes de la ciudad capital y de la villa en la Patagonia. En Buenos Aires también estan buscando la Ciudad de los Césares, aunque no sean conscientes de ello.

            Es irónico y a la vez clave para la comprensión de la novela que la búsqueda de la Ciudad de los Césares siguiendo las señales de los indios se resuelve en la ciudad de española de Mendoza, ubicada en el Noroeste Argentino. Al buscar la Ciudad de los Césares se han encontrado a sí mismos. Esta demitificación del mito establece el paralelo entre los eventos narrados que transcurren en la Patagonia y los que ocurren en la lejana Buenos Aires. La libertad que buscan los criollos en Buenos Aires en 1810, impregnada con los ideales franceses de la época, también chocará con la codicia y lujuria de los mismos criollos. Se encontrarán que ellos mismos son sus propios enemigos, tal como lo ha encontrado Ambrosio de Lara en la lejana Carmen de Patagones. De la misma forma, los problemas de la lejana Buenos Aires de 1810 no se resolvieron una vez y para siempre, sino que siguen existiendo. El mensaje es que el problema somos nosotros mismos: los creadores de las ilusiones y los destructores de las mismas a través de la lujuria y codicia.(9)

Elizabeth Augspach
14 de febrero, 2004

Notas:

(1)Antonio Elio Brailovsky, Esta Maldita Lujuria (La Habana: Casa de las Americas, 1991)

(2)The Critical Tradition: Classic Texts and Contemporary Trends, ed: David H. Richter (New York: St. Martin’s Press, 1989)

(3)Hayden White, The Content of the Form: Narrative Discourse and Historical Representation (Baltimore: John Hopkins UP, 1987) "What I have sought to suggest is that this value attached to narrativity in the representation of real events arises out of a desire to have real coherence, integrity, fullness, and closure of an image of life that is and can only be imaginary." (24)

(4) Jotman trata el tema del Demonio en su estudio sobre el impacto del progreso tecnologico en la cultura. Comprueba que "nos referimos a los siglos dieciseis y diecisiete como 'la edad dorada de Satanas'. El temor y la sospecha crearon una atmosfera en la cual la denuncia automaticamente implicaba la condena." (792) Continua explicando que lo que determina que una mujer sea considerada una bruja es si se sale de la norma, es decir, si es extremadamente hermosa ... o extremadamente fea. Jurijj M. Jotman, “Techological Progress as a Problem in the Study of Culture,” Poetics Today 12 (1991): 781-800.

(5)Al examinar los sentimientos del europeo al arribar al nuevo mundo, Graciela Scheines observa que éste "experimenta la situación de extraño en el paraíso o queda anodado en el entorno signado por la desmesura." (20) Más arriba había afirmado que "los calificativos 'maravilloso' y 'monstruoso' indican la distancia insalvable entre el observador y la cosa observada..." (20)

(6) "Por eso, para hacer ovidar su esterilidad, el demonio impulsa el fuego de la carne. Pero es fuego vacío, un ardor sin objeto, ya que solo los hijos de los hombres pueden multiplicarse a sí mismos." (Esta Maldita Lujuria 46)

(7)Para un estudio sobre la relación entre el Pícaro y la carta, ver Roberto Gonzalez Echeverría, Myth and Archive: A Theory of Latin American Narrative (New York: Cambridge U.P., 1990)

(8) La Parodia en la Nueva Novela Hispanoamericana (Philadelphia: John Benjamin Publishing co., 1991)

(9) En una entrevista concedida en 1984, Brailovsky comenta que la parábola se utilizó mucho en la Argentina como protección política. Y agrega: "En literatura yo sigo pensando que la parábola sirve para mostrar continuidades entre hechos que ocurren en un lugar y en una época y otros que ocurren en otros. Y digamos que el ser humano es único y que todas las experiencias tienen una historia. Lo que nos ocurre ahora le ocurrió a otra gente antes. No sé si como Eterno Retorno, pero cosas parecidas." Clark M. Zlotchew, “Entrevista con Antonio Brailovsky,” Alba de America 5 (1987): 371-383.

 

 

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Última actualización: Abril de 2004