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Carlos Reyles y sus propuestas ficcionales de Laura Sabani

                                                  Por: Alicia Perdomo H.*

Para que el poeta vea el espejo del Universo, es necesario que
refleje la vida que tiene a su alrededor; para que la obra de arte
nazca es preciso, como quería Goethe, abrir el corazón a la
inteligencia y a todas las ideas y sentimientos del tiempo en que
el poeta vive.

                                                  Carlos Reyles

La literatura de la América Española, literatura de la Mancha,
novela impura, ficción mestiza, hubo de superar, para ser, los
obstáculos del realismo chato, el nacionalismo conmemorativo y
el compromiso dogmático.

                                                   Carlos Fuentes

I

Teoría y práctica de la novela modernista en la obra de Carlos Reyles (BianchiEditores/Ediçoes Pilar, Uruguay, 2002) de Laura Sabani Leguizamón, analiza las proposiciones estéticas del escritor uruguayo dentro de sus novelas cortas o como él acuñara el término –excusa idónea para enfatizar la diégesis discursiva- Academias, quizás uno de los vocablos más discutidos en el ámbito de la intelectualidad española e hispanoamericana por sus características renovadoras y revolucionarias en el escenario literario del siglo XIX latinoamericano. Para Sabani, “Dichos prólogos, en los cuales de manera tan decidida Reyles aclamaba el propósito de distanciarse de las prácticas narrativas hispánicas vigentes, y en que a través de ilustres referencias literarias y filosóficas finiseculares expresaba el afán de emparentarse con los intentos narrativos que se estaban produciendo por aquel entonces en Europa, delatan dos cosas. En primer lugar, denota una clara conciencia de que había que elaborar en Latinoamérica un sofisticado y actualizado instrumental narrativo, artístico e intelectual autónomo, que no fuera mera imitación de las escuelas literarias europeas, sino un medio a través del cual América entrara definitivamente a formar parte -sin complejos de inferioridad- del vasto escenario de la cultura universal. Por otra parte, revela el deseo de crear una novela capaz de reflejar las nuevas realidades sociales, culturales y artísticas de su época, que todos experimentaban con fervor.”

II

Partiendo de la lectura del imaginario cultural del novecientos, Sabani estudia –escudada en una amplia bibliohemerografía- el proceso de modernización y cambio de la sensibilidad uruguaya, para dar paso a su interpretación sobre las academias reyleanas. A partir de allí, comenta la estructura de temas y constructos –personajes, específicamente- en El extraño (1897), El sueño de Rapiña (1898) y Primitivo (1896). Según Sabani, “Beba o Primitivo no pueden leerse como novelas realistas-regionalistas, a pesar que en ellas predomine el tema del campo y abunde el "color local", en oposición a El extraño, una novela tantas veces catalogada de esteticista y afrancesada. En realidad, los binomios campo/ciudad, racionalismo/instinto, sofisticación/ rudeza no son componentes enfrentados en las obras de Reyles, sino elementos complementarios que sirven de instrumento para representar sus ideales estéticos que son, como hemos dicho antes, los de la modernidad. Precisamente en el prólogo de El extraño, Reyles recalca que se propone escribir bajo el título de "Academias", un conjunto de novelas cortas "a modo de tanteos o ensayos de arte, de un arte que no sea indiferente a los estremecimientos e inquietudes de la sensibilidad 'fin de siglo"', aclarando que esto no quiere decir que sean exclusivamente esos los asuntos que traten las academias”.

Ya en Primitivo, Carlos Reyles anunciaba que se proponía escribir una serie de novelas cortas –para él, Academias- como si fuesen ensayos artísticos que tomasen en cuenta “a los estremecimientos e inquietudes de la sensibilidad de fin de siglo, tan refinada y compleja, y que esté pronto a escuchar los más pequeños latidos del corazón moderno, tan enfermo y gastado” (p.25)

III

Inserto generacionalmente en el modernismo, Carlos Reyles y su obra deben ser estudiados en el marco de sus diferencias y de sus aportes porque no sólo hizo una lectura cultural de su época, sino que su construcción de personajes fue completamente novedosa y, en muchos casos, recurrió a la ironía como mecanismo estructural.

De acuerdo con algunos críticos, las obras modernistas son el producto de una sociedad que abandona la tradición colonial e ingresa en la revolución industrial del siglo XX. Al romper con la tradición americanista que se estaba agotando, el modernismo inició una nueva búsqueda en la producción literaria del continente, aunque gran parte de la creación artística se encontraba en el periodismo, en las crónicas, artículos, libros de viajes, crítica literaria y en el ensayo: Darío, Martí, Rodó. Pero, así como algunas obras modernistas plasman lo exótico, otras se acercan a la crítica social, especialmente la prosa publicada en ese período y una buena parte de ellas muestra confluencias de temas y formas. Carlos Fuentes sostiene que “La tendencia documental y naturalista de la novela hispanoamericana obedecía a toda esa trama original de nuestra vida: haber llegado a la independencia sin verdadera identidad humana, sometidos a una naturaleza esencialmente extraña que, sin embargo, era el verdadero personaje latinoamericano”. Inserto en este periodo, por razones estrictamente cronológicas, Reyles subvirtió el modelo narrativo y por ello, como Sabani explica acertadamente,“en sus novelas finiseculares Reyles se perfila como un profundo conocedor de las prácticas artísticas provenientes de Europa: simbolismo, realismo, naturalismo, decadentismo, impresionismo, de todas las cuales se aprovecha en sus obras. Pero hay algo incluso más significativo: el escritor busca a través del sincretismo de todas esas tendencias crear un arte nuevo, dinámico y original. Más que denotar una torpe indecisión entre "imaginismo" y "realismo", como indicó Alegría, Reyles crea un nuevo estilo basado en la amalgama de tendencias diversas, a través de las cuales la realidad prosaica es enfocada con una luz nueva. Aunque inspirada sin lugar a dudas en los modelos europeos -paradigmas de civilización y buen gusto para el escritor hispanoamericano del siglo XIX-Ia novela reyleana busca su propia identidad trascendiendo todas las clasificaciones sin negar ninguna. En ello precisamente estriba su modernidad, reflejo de una época en que se instaura, como señalara Ángel Rama en Rubén Darío y el modernismo, "el isocronismo cultural" que tiene inmediata consecuencia sobre los escritores impulsándolos "a recoger en una sola brazada una multiplicidad de caminos, estilos, temas, y un amplio sector cronológico de la segunda mitad del siglo XIX, donde se han ido sucediendo diversas corrientes";.

Un avanzado en su época, Reyles, entendió el juicio de los críticos en torno a la novela. En efecto, “abrió el camino a los experimentos narrativos que explotaría más tarde la novela contemporánea. Es precisamente el momento en que la novela, despojándose de su carácter "novelesco", busca adquirir esa dimensión artística que hasta el momento se le otorgara exclusivamente a la poesía. Como escribió Reyles en La novela del porvenir: “Hoy juzgamos que la novela mejor es la que produce las sensaciones más hondas y duraderas, no la que nos divierte en mayor grado. La excelencia de la novela moderna sobre la antigua consiste en eso, y en eso consiste también la superioridad de la novela francesa y de la rusa sobre la española”.

IV

Por otra parte, los mecanismos intraficcionales de las novelas de Carlos Reyles son bañadas por la ironía y ésta ilumina el enunciado y la enunciación simultáneamente. La textualización de la ironía viene marcada por la perspectiva en el mundo representado. Asi, es clave el tono y la mirada del narrador, especialmente en
Primitivo donde al hacerse parte de la construcción del texto funciona como un efecto de sentido.

Esto marca también a los personajes cuya morfología muestra tres cosas: la problemática de la escritura, el mundo representado como totalidad y el proceso de la escritura y toda esta estructura conforma la propuesta estética ideológica de Carlos Reyles y ofrece claves para entender las razones por las cuales fue un incomprendido en su entorno. En este sentido, las Academias no son otra cosa que el triunfo de la ficción porque se convierten en centro de significación y quien termina narrando es el propio discurso. Una verdadera revolución en Latinoamérica, una subversión del modelo tradicional, en esa época, sin lugar a dudas. Según Sabani, con quien coincidimos en este punto, “la exploración del paradigma espacial ofrece la opción de un estudio más objetivo de la narrativa finisecular que con frecuencia trasciende las rígidas (y arbitrarias) clasificaciones, como hemos podido comprobar al analizar las academias”.

V

Los aportes de Reyles anuncian algunas propuestas experimentales ficcionales que posteriormente realizarán Roberto Arlt, Macedonio Fernández y Felisberto Hernández y creemos, como Sabani, que “dentro de este nuevo esquema, las academias de Reyles pueden identificarse en conjunto como los primeros indicios de un proceso narrativo que desembocaría años más tarde en los experimentos narrativos de la llamada "novela del Boom"”.

Otro punto importante en la obra de Reyles es la construcción de los personajes, como habiamos señalado más arriba. Autores como Alberto Moravia anotan que la novela tendría dos grandes círculos tangenciales: el de las costumbres y el de la psicología. El primero habría sido clausurado por Flaubert y el segundo por Proust y Joyce. Al morir el mundo burgués que nutrió ese arte el novelista sería el último héroe del mundo burgués. Para Carlos Fuentes, Thomas Mann representaría el fin de la ficción burguesa europea, porque “lo que ha muerto no es la novela, sino precisamente la forma burguesa de la novela y su término de referencia, el realismo, que supone un estilo descriptivo y psicológico de observar individuos en relaciones personales y sociales”

Los personajes del siglo XIX muestran un excesivo individualismo y se acercan más a la tradicional noción de persona calcada de la “realidad real”, la cual se iría perdiendo en el siglo siguiente. No es casual que en la obra de Reyles temas como la locura, la melancolía, la soledad y el desengaño protagonicen y sean, de alguna manera, individualidades problematizadas. La angustia del hombre se oculta bajo un manto de engaño e ilusión. Sabani apunta que en “ las novelas de Carlos Reyles, las cuales contienen personajes atípicos, cuya significación radica precisamente en la capacidad de revelarnos su universo personal. Carlos Reyles comenta en varias ocasiones que no le interesa crear tipos reales, sino que intensamente y subjetivamente lo parezcan". Por ello, el autor uruguayo, construye ficcionalmente personajes desgarrados entre deseos imposibles y una realidad que los aplasta. En terminos estrictamente ficcionales, la construcción del personaje se fue haciendo más compleja y elaborada y a pesar de su relación con el referente real o inmediato,este constructo es ante todo sujeto de la proposición narrativa y, además, imagen y ficcionalización de la noción de persona.

VI

Teoría y práctica de la novela modernista en la obra de Carlos Reyles es un aporte valioso para entender los prólogos programáticos de las novelas cortas o Academias de uno de los escritores “raros” hispanoamericanos. De igual manera, resulta convincente el análisis de Laura Sabani cuando explica que la llamada “nueva novela” no era una rareza en el contexto sociocultural del novecientos y, además, cuando analiza las propuestas experimentales reyleanas.


 

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ISSN 1540-286X
Última actualización: Mayo de 2003