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Nómada
En las largas mesas del tiempo beben
los cántaros de Dios. Beben hasta el
fondo los ojos de los videntes y los
ojos de los ciegos, los corazones de
las sombras imperantes, la mejilla de
la tarde.
(Paul Celán)
Vengo de un pueblo condenado
a errar por tierras extrañas.
Tres días caminaron
a la sombra de Babel.
Heredo de su tiempo
un mapa y un cielo.
De mi raza
el rasgo de la ausencia me delata
y una certeza:
antes de la tormenta,
de las sequías,
de tu mirada,
de mi orfandad,
de aquellos fuegos,
y antes de las sombras que les precedieron,
había un antes
que la memoria me pide, rescate
Pero he llegado tarde
las lluvias han pasado,
los ríos regresan a su cauce,
se alzan las ciudades en el horizonte,
y se me prohibe la entrada
Aquí, a sus puertas
espero
la resurrección del recuerdo
del yo que era
Entonces sus heraldos me piden que renuncie
a mis nombres,
mi sangre,
mi heredad
y que disfrace la voz
y jure
por la fe de su idioma
(mi raza sigue en busca de la lengua
perdida
antes de la infancia).
Marta López Luaces
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