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HISTORIA DE LA LLITERATURA ASTURIANA
Coordinada por Miguel Ramos Corrada
Academia de la Llingua Asturiana, Oviedo 2002

Paquita Suárez-Coalla


No soy la primera en afirmar que la historia de la lengua asturiana es casi una historia de resistencia que se ha empeñado en hacer frente a todos los embates y desavenencias que durante siglos ha tenido que sufrir. Acusada a lo largo de los tiempos de no ser más que una lengua mal hablada de aldeanos y campesinos, reducida a la condición de dialecto del castellano, acusada igualmente de no tener una norma escrita ni una tradición literaria que aseguraran su supervivencia, y de carecer en absoluto de uniformidad, el asturiano es un claro ejemplo de los prejuicios a los que están sometidas aquellas lenguas que son dominio de las clases sociales más pobres y, consecuentemente, menos educadas.
De sobra sabemos que una lengua no lo es porque tenga una norma escrita –aunque no se discute la gran utilidad de ésta– y que la norma lingüística de cada momento está directamente relacionada con las normas que dictan los grupos de poder. La suerte que corrió el asturiano ante el proceso creciente de castellanización que se empieza a producir ya desde el siglo XIII, dejará a esta lengua en una clara situación de desventaja, especialmente en lo que se refiere a sus manifestaciones literarias, con respecto al castellano. Hay muchas razones para pensar que el asturiano pudo haber desaparecido hace siglos como algunas de las otras lenguas peninsulares, no obstante, la historia nos confirma que ha tenido sus propios recursos vitales para que esto no ocurriera. Bien es cierto que durante muchísimo tiempo fue la falta de educación formal de sus hablantes –educación que era exclusivamente en lengua castellana– la que aseguró su pervivencia, todo ello a costa de estigmatizar la identidad lingüística de la gran mayoría de los asturianos. Hoy en día, y gracias a la conciencia que se empieza a crear a mediados del siglo XX por parte de ciertos grupos intelectuales, preferentemente escritores que anticiparon y protagonizaron el movimiento del Surdimientu, el asturiano ha podido seguir su propia trayectoria vital y sobrevivir a todos los avatares de los que, por falta de una adecuada protección oficial, sigue siendo blanco.
La historia de la lliteratura asturiana que recientemente ha publicado la Academia de la Llingua (Oviedo, 2002) viene a constituir un momento culminante en la cadena de una serie de hechos significativos que se han ido dando desde el Surdimientu en la historia de la lengua asturiana y de su literatura. No es éste el primer esfuerzo por sistematizar la producción literaria de las obras escritas en asturiano que se hace, pero sí es el más completo y abarcador de cuantos se hayan dado hasta el momento y, sin duda, el más ambicioso. La Historia de la lliteratura asturiana, coordinada por Miguel Ramos Corrada, es un recorrido exhaustivo por la literatura escrita en asturiano que va desde la época medieval hasta nuestros días y que incluye, además, la producción que en determinados momentos se estaba haciendo fuera de Asturias, especialmente en los principales focos de la emigración asturiana de finales del siglo XIX y del primer tercio del siglo XX: Cuba, Argentina y México.
Dos conclusiones se sacan de la lectura de esta historia literaria. Por un lado, la importancia que la tradición oral ha tenido en la literatura asturiana a lo largo de toda su trayectoria, y por otro, el mayor predominio de una literatura de tipo costumbrista, que solía ofrecer una visión demasiado simplista del asturhablante y del entorno rural al que en general éste ha pertenecido. Este tratamiento, que va de una visión bucólica y arcádica a un visión jocosa y hasta burlesca, no será modificado prácticamente hasta la llegada de los autores del Surdimientu en el último tercio del siglo XX, quienes, además de incorporar la temática urbana en sus textos, se acercan al asturiano y al mundo del campo de una manera mucho más compleja y real, y exenta de los prejuicios anteriores.
Si en los años de la Edad Media la literatura asturiana está fuertemente vinculada a la transmisión oral que ya he mencionado –manifestada sobre todo en el romancero, aunque también en el cuento y la lírica popular– a partir del siglo XVII empezarán a surgir figuras notables que irán jalonando su propio desarrollo. La figura más destacada de este siglo es la de Antón de Marirreguera y la del siglo XVIII la de Xosefa Xovellanos, quien participa de las corrientes de pensamiento de la época e incorpora las ideas ilustradas en su poesía. En el siglo XIX el número de escritores es ya más abundante y sobresalen Caveda, Xuan María Acebal, Pachín de Melás y el grupo de los escritores emigrados a América quienes, en su momento, llegaron a crear la mejor literatura escrita en asturiano.
El periodo de la postguerra española será especialmente delicado para la lengua asturiana debido a los intentos homogeneizadores del franquismo, y se desarrollará una literatura de carácter folklorista que, de todos modos, empieza una búsqueda de sus propias señas de identidad lingüística y social. Sobresalen autores como María Xosefa Canellada, Llorienzu Novo Mier, Mánfer de la Llera, Antón de la Braña, Sabel Fausta, Eva González y, una vez más, la producción del exilio como la creada en México por Ángeles López-Cuesta y Matías Conde.
No es casualidad que al menos un tercio de esta Historia de la lliteratura asturiana esté dedicada a la literatura del Surdimientu, a un periodo que comprende unos 30 años y que se inicia aproximadamente en torno a la muerte de Franco. El esfuerzo por recuperar para el asturiano la dignidad de la que siempre careció viene avalado por una literatura que supera en cantidad y calidad cuanto se había escrito hasta el momento, diversificando su temática, evitando la visión simplista que se tenía del mundo rural y rechazando en sus textos el tratamiento diglósico de la lengua asturiana. Los autores contarán ya con una gramática –creada por la Academia de la Llingua– y con una serie de espacios para su creación que poco a poco se irán ampliando. En principio serán las revistas –Lletres asturianes, Adréi, Al Bellume– y años más tarde, ya en torno a los años 90, las editoriales como Llibros del Pexe y Trabe. Se crean también una serie de premios literarios y los escritores en lengua asturiana empezarán a gozar de una serie de incentivos y de estímulos que nunca tuvieron. Tres promociones de escritores del Surdimientu señala Álvarez Llano en esta Historia de la lliteratura asturiana. En la primera promoción, que se da a mediados de los años 70, destacan Xuan Xosé Sánchez Vicente, Roberto González-Quevedo, Nel Amaro, a los cuales hay que añadir los autores que venían escribiendo desde los años 60 como María Xosefa Canellada o Llorienzu Novo Mier. Son autores, en general, que beben de la fuente tradicional de carácter rural y que se dan a conocer a través de los premios literarios. La segunda promoción surge a mediados de los 80 y algunos de los escritores que la forman –Berta Piñán, Adolfo Camilo Díaz, Xuan Bello, Antón García, Pablo Antón Marín Estrada– comienzan a incorporar una temática mucho más amplia en su creación sin que ello signifique un rechazo absoluto de los planteamientos estéticos anteriores. Los autores de esta segunda promoción escribirán amparados ya por unas condiciones editoriales más favorables que, en muchos de los casos, ellos mismos habían creado: Xuan Bello y Berta Piñán son los fundadores de la revista Adrei y Antón García es el director de la editorial Trabe. Las tendencias iniciadas en esta segunda promoción tendrán una continuidad en la promoción de los años 90, momento de consolidación de la literatura asturiana en el que a las generaciones de escritores anteriores se seguirán sumando cada vez más voces nuevas. El apartado dedicado al ensayo representa un síntoma indiscutible de la madurez de una lengua que se había considerado únicamente vehículo de expresión de los temas relacionados con el mundo rural. El número significativo de ensayos que desde los años 70 se empiezan a publicar – Llingua y sociedá asturiana, de Xosé Luis García Arias, Una mirada a la muyer na historia, de Consuelo Vega o Antropoloxía llingüística. Cultura, llingua y etnicidá, de Roberto González-Quevedo– son un claro desafío a esos prejuicios y una prueba de lo contrario.
Si pudiera parecer que la historia de la literatura asturiana –a la par de la lengua– es una historia que constantemente se ha tenido que estar justificando, la impresión que queda al acabar de leer este trabajo es que, de algún modo, esa etapa de autojustificación empieza a superarse, dado el número creciente de escritores que, conscientes de su propia tradición, se ponen a escribir en esta lengua sin necesidad de explicar ya su decisión de hacerlo. Como escritora en lengua asturiana, puedo afirmar que el disponer de una historia de la literatura en asturiano como la que ha coordinado Miguel Ramos Corrada ayuda a que la apuesta por la escritura en esta lengua marginada sea cada vez más firme y segura, y a que la confianza en su continuidad se renueve, puesto que ya no se trata sólo de que la literatura asturiana tenga un número significativo de modelos, sino de que esos modelos hayan conseguido al fin el espacio apropiado que les dé una mayor visibilidad.

 

WebMaster : Almary Vilche
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ISSN 1540-286X
Última actualización: Febrero de 2004