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TESTAMENTO
Una vez apareció una arruga en mi frente
Y yo no hice ningún comentario,
Tuve sólo el pensamiento.
No hubo nada más, excepto eso.
La vida siguió su curso,
el pensamiento dolía y me lo quise extirpar.
Pero qué difícil fue. Peor que cambiarse de corazón.
Si se trata de vivir bien, en buena vecindad, sin ladrones y sin mendigos,
Mejor el corazón de Jesús a todas las leyes habidas y por haber, me dije.
Todavía no estoy muerto, pero quisiera reposar en el hueco más hondo
con todos los que nada tienen que ver conmigo.
Comprobar si de verdad se puede amar al desconocido.
No se escuchó ninguna réplica de nadie cuando dije eso.
Isaac Goldemberg
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