Por Lydia Gil
College of Old Westbury (SUNY)
El más reciente poemario del escritor peruano Isaac Goldemberg, Los autorretratos y las máscaras,
presenta un profundo cuestionamiento teológico tanto a nivel existencial como comunitario. Este
cuestionamiento es una continuación del mestizaje de simbologías judía y católica que ha
caracterizado a su obra previa y que obedece, de cierto modo, a su biografía.
Goldemberg nació en Chepén, en la parte norte de Perú, de madre católica y padre judío. Su
infancia en Chepén fue dominada por la religión materna, sin embargo, al mudarse con su padre a
la capital, Goldemberg se convirtió formalmente al judaísmo y participó en la vida cultural de dicha
comunidad. Sus estudios lo llevaron brevemente a Madrid y a Haifa, Israel hasta 1964 cuando se
trasladó definitivamente a la ciudad de Nueva York.
Su aclamada novela La vida a plazos de don Jacobo Lerner, al igual que su acertada adaptación
teatral, explora su historia familiar de forma novelada. Más sutilmente autobiográfica es esta
última colección de poemas titulada Los autorretratos y las máscaras/Self-Portraits and Masks.
Lanzada el mes pasado en versión bilingüe español-inglés por la editorial Cross-Cultural
Communications de Nueva York, esta colección plantea las contradicciones internas de la poética
de Goldemberg.
Según Goldemberg, el título inicial iba a ser "Treinta poemas judíos y una canción cristiana",
evocando a Los veinte poemas de amor de Neruda, pero más adelante optó por Los autorretratos y
las máscaras ya que le parecía más exacto para la colección. Sin embargo, el evocativo título
original quedó como subtítulo en la versión final.
El volumen cuenta con un prólogo del crítico y traductor Stephen A. Sadow quien, en conjunto con
J. Kates, tradujo los poemas al inglés. En el prólogo, Sadow hace hincapié en el subtítulo, como
una especie de invitación al lector a descubrir entre los 31 poemas la "canción cristiana". Si bien
esta propuesta anima al lector a leer cuidadosamente los poemas, al final queda la posibilidad de
que la "canción cristiana" no se encuentre en uno sólo sino en la totalidad misma de los poemas.
AUSENCIA Y SOLEDAD.
En estos poemas "Dios" aparece como metáfora del vacío. Al leerlos, parece como si el silencio
divino y la soledad existencial fuesen la única e irrefutable evidencia de su existencia. Esto se
manifiesta claramente en su poema "Las palabras mayúsculas" que culmina con la siguiente estrofa:
"Dios creó los Cielos y la Tierra en Soledad. / en Soledad Dios creó al Hombre. / En Soledad el
Hombre era la Tierra. / Era el Hombre solo, solo de Nada, / dijo la Soledad."
Este es un poema para ser leído en silencio y estar en contacto directo con la palabra escrita -
como quien lee un texto sagrado- para ver la diferencia o la marca de las mayúsculas. Al final,
ambas "Nada" y "Soledad" llevan la marca mayúscula, sugiriendo un Dios cuya presencia sólo se
manifiesta a través de la ausencia.
IDENTIDAD Y MESTIZAJE.
El cuestionamiento de la identidad corre a lo largo de estos poemas demostrando un aislamiento
doble dentro del poeta: el judío y el peruano excluyéndose mutuamente por no ser exclusivamente
lo uno ni lo otro. En ningún poema se manifiesta este confrontamiento tan claramente como en el
que se inicia la colección, titulado "Soneto inexacto del judío". El poema abre con una cita del
poeta mexicano Carlos Pellicer (1899-1977) que dice: "Jesús, te has olvidado de mi América, / ven
a nacer un día sobre estas tierras locas."
Goldemberg le contesta en su primera estrofa diciendo: "Por Dios, Jesús, ni en sueños se te ocurra
/ nacer en mi otra tierra prometida. / Te lo ruega este judío de rodillas / lo mismo este peruano
que me zurra".
No hay nada fijo en este poema. El lector queda preguntándose cuál será la verdadera tierra
prometida, no sin antes darse cuenta de la ironía de tal postulado. Si quedara duda, la ironía se
torna irrefutable en la estrofa final: "Por el Dios de Abraham de ti me fío / que no le ofrendarás
a mi peruano / lo que con creces le has dado a mi judío".
El poemario presenta también una serie de brevísimos poemas que se caracterizan por una cierta
austeridad que los reduce casi al aforismo. Sin embargo, en todos -largos y breves- se refleja la
paradoja de la existencia en la cual se basan ambas religiones: vivir con la certeza de la muerte
y morir con la esperanza de la vida.