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LAS DIEZ PALABRAS
Toda mi obra la he compuesto con los pensamientos de los humanos, dijo Dios.
Alguien pensó, como en un canto, las diez palabras.
El pensamiento se le quebraba, no la voz.
Se le quebraban igualmente las lágrimas.
Cántico hermoso y solemne de la no importancia.
De la no importancia de Dios, dijo el humano.
En la mente del humano rugía el fin del mundo, sin respiración.
Y esto sucedió ante una montaña como podría haber sucedido ante un prado
O un río de diez siglos.
La historia que les he dado es injusta, dijo Dios.
Más injusta de lo que crees, dijo el humano.
Las diez palabras cayeron como un rayo, sin comentarios.
Se citarían después las excepciones,
pero la palabra mandaría expresarse sin ninguna excepción.
Isaac Goldemberg
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