Los brasileños tienen razones de sobra para sentirse orgullosos. Abrieron el siglo con el primer título mundial y se
convirtieron, gracias al mismo, en el único país pentacampeón en el mundo.
Ronaldo, que con lágrimas en los ojos expresaba su alegría, inscribió su nombre en la tabla de goleadores como líder absoluto
de este campeonato con un total de ocho anotaciones. Cafu, por su parte, cerró con broche de oro su campaña dentro de la
selección, luego de haber jugado 3 finales consecutivas.
Luis Felipe Solari, director técnico del equipo campeón (que irónicamente al día siguiente de la conquista se quedara sin
trabajo) puede sentirse satisfecho de su labor pues tomó en las eliminatorias a un equipo semivencido y logró hacerlo
clasificar. Con un fútbol vistoso en el que brillaron individualidades como Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho, Brasil ganó todos
los partidos dentro del tiempo reglamentario.
A pesar de que Brasil nunca se había enfrentado en un Mundial contra el fuerte equipo de Alemania, lo venció dos a cero tras
una brillante actuación de Ronaldo, autor de los goles de la victoria.
Alemania
Realmente para los alemanes llegar a la final fue una especie de lotería. Rudi Voeller, su entrenador, había confesado antes del
Mundial que se sentiría satisfecho si su equipo llegara a cuartos de final. Es que obtuvieron una clasificación con el corazón en
la mano, en un repechaje y lo que buscaban, más que nada, era una preparación para el Mundial del 2006 que les
corresponde organizar. Pero al ofrecérseles esta oportunidad, no la quisieron desaprovechar y se entregaron íntegramente a la
búsqueda de una victoria, que no les llegó porque todavía necesitan más experiencia.
Lo difícil será vencerlos después de cuatro años en su casa. Hasta tanto habrá que irse grabando los nombres de estos
muchachos que con una firmeza extraordinaria y sin contar con el favor de la crítica llegaron silenciosamente a las finales, todo
lo cual demuestra que realizaron una excelente campaña.
Turquía tercero
Otro equipo que no estaba en los cálculos de nadie fue Turquía. Se abrió paso demostrando un fútbol de guapos, pero se
quedó en el camino cuando debió enfrentar en semifinales a Brasil. Eso le significó pelear por la tercera casilla con Corea y
juntos animaron un duelo interesante que luego resultó para los turcos en un 3 a 2. La despedida de estos dos equipos fue
emotiva ya que demostró que por sobre las barreras de raza, idioma, religión o lo que sea, está el amor por el fútbol. Lindo
broche para una definición importante.
Gerardo Dopico.